AIRE

Te siento aire,
ligero
viento tranquilo
acaricias mi piel,  
presiento tu cálido aliento.

Te siento aire,
extraño
viajero
atraviesas cordilleras
y corres libre entre las murallas de mis dedos.
En un abrazo
eres sustancia
tu piel es solo un instante
cuerpo inestable.
Un juego de roces
se desata
entre seres hechos de la misma materia,
polvo de cosmos que somos
tu
yo
todo y nada.


Te siento aire,
que nunca será mío
eres del tiempo,
del olvido.
Aire que se va
y cuando regresa
ya no es el mismo.
Aire que trae su tempestad,
su frío
Aire que trae su alivio,
su grandeza.


Te siento aire,
un soplo de vida
que luego la vida abandona
ningún lugar es para quedarse
alguien siempre te espera
nadie te olvida.
Tu milenaria sabiduría
transita por la vida,
ligera de equipaje.
En este instante eres la vida de otros seres
y el último aliento de aquellos que despiertan del sueño eterno.


A veces eres brisa,
tenue
cálida
colisionas tus palabras mojadas
sobre la tierra seca,
un susurro juguetea en mis oídos
me revela sus secretos,
su silencio.


No puedo verte,
pero estás aquí
Sin tocarte,
estás en mi
No puedo alcanzarte,
eres tanto y nada a la vez
y este vehículo es tan pesado y se hace viejo
que apenas tengo la vaga certeza de mi existencia
cuando traes ese aroma a libertad,
a flores
y danzas en forma de nubes,
componiendo sinfonías alegres,
a veces tristes
porque me recuerdas la ausencia,
porque vienes,
vas
y me olvidas.


Me habitas,
me dejas
sin aliento
cuando presiento tu partida
cuando añoro tu regreso.


Aunque estemos hechos de lo mismo
Aunque seas el hálito que necesito para vivir
No me perteneces
No quiero poseerte.
Basta con que seas
el amor que fluye,
como las aguas de un río
la fuerza que destruye,
como el huracán que cura los dolores.


Basta respirar
para saber que provenimos de la misma conciencia,
que somos parte del mismo soplo cósmico de existencia.

H.S.

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